14/11/17

SAUDADE



SAUDADE   (EL AGUA, poesía 2000-2012)

"En la mirada que tú le arrojas, despierta lo mirado"
Paul Celan

Tras el agua parece haber nada, incluso las palabras que utilizamos para hablar con el espacio que ella ocupa, ¿no están demasiadas veces cargadas de grandilocuencia o de absoluto? Y estas querían flotar en el aire antes de desaparecer, como cuando se apaga una luz y por un momento todo se ve claramente. Despojarse más que agarrarse, tener su tiempo de ida y vuelta, como el perro al que lanzaba un guijarro negro. Cada vez intentaba lanzárselo más lejos con la esperanza de que no lo encontrara en la arena. Pero este perro siempre volvía con la piedra en la boca y me la dejaba junto a los pies. Si lanzaba el guijarro al agua, el perro se sumergía y lo encontraba, podía estar largo tiempo sumergido, tanto como para pensar que se había ahogado en mí. Esas palabras con las que hablas con el agua vuelven a la tierra, o a esta playa de las Descalzas, pero no para ser repetidas. Entran de nuevo en ti y desaparecen, como los sueños de mayo de los pastores del Alto Jerte, soñadores junto a las lumbres o ceniza de la luna en los ojos de los que no han dormido esperando la salida del sol. Ceniza que abona la hierba. ¿Y no son esos herbazales del Arañuelo una especie de mar verde? Hierbas y aguas se mecen de la misma forma. El viento impulsa olas de hierba, olas verdes donde se bañan los muertos. Pastores de los pasos altos de montaña alrededor de las lumbres, a las que solían llamar estrellas de la hierba. Abrigados con las primeras lanas de las esquilas. ¿No parecían estos seres formas de nieve junto al fuego? Elementos de la incertidumbre, cosas destinadas al tiempo, algo que se quema para purificarse, o se derrite de manera más lenta que la nieve y apenas es frío. (Mundos parecidos al de las palabras, o al de estas frágiles palabras que se rompen en el suelo) ¿Qué querían decir? La sumergida las cantaba a solas, las cantaba en otras lenguas, oía su voz en mí, canciones que están en mí ya para siempre, era así como se liberaba del tiempo oscuro del mundo, o como una mariposa que nunca termina de caer, ya tocada por el frío. No he visto vuelo más caótico que el de esas mariposas al final del verano, el vuelo de la incertidumbre, o de esas frágiles alas de la vida. Debí dejar aquellas tierras altas hace muchos años, pues solo recuerdo lo esencial, olas de hierba en los grandes espacios. ¿Y cómo se hace una red, una red para las palabras que todavía quedan limpias en el mundo? La oía cantar viejas canciones en inglés, o me hablaba en gallego para dulcificar mis heridas. La oía desde muy lejos, desde este mar de hierba del Alto Jerte. ¿Y esa red, cómo se hace? Hay que tensar una de las líneas e ir anudando a partir de ellas las otras líneas, o las grandes cosas tienden al azul, montañas, mares, incluso el hielo profundo. Estos viejos hielos del Puerto del Rey guardan días azules. Pero ningún punto de comparación, ninguna manera de asemejarlos. Por un momento pensé que esta agua, este espacio inmenso de azul verdoso, podía ser un mar de hierba. (Los ojos están llenos de nudos, o este mar en el que los ojos se curan de las cosas) Es el mar, y unas palabras anudadas poco pueden hacer para desatar la luz. Espacio inundado. No hay otra cosa que un espacio de esperanza, o algo al que raras veces se le ha podido hablar desde la certidumbre. Un espacio azul que acoge mal las palabras, que las sumerge o las desvía hacia los lados. Nada que decir dirías entonces, pero por eso mismo tu mirada se ha vuelto más justa y tus ojos se han limpiado de lo que había detrás, y tu voz no ha intentado la dominación y no se ha vuelto hacia el espacio hasta perderse en el infinito. ¿Y no es esta una fuente de luz y silencio? Estabas ahí sin esperar algo, contemplando las roturas del mundo, lo irreparable. Estabas ahí sin esperar de las aguas la revelación, o la luz que al chocar en ella crea reflejos, múltiples reflejos de azul y verde que avivan los ojos, hasta hacer de la mirada un hogar cálido. ¿Y era así en todos los mares, en todas las orillas? Miraba de adentro afuera, y no al revés, no como se respira, de afuera adentro. ¿Y no era esto semejante a cuando se toca un instrumento de viento, primero coges aire, y ese aire que soplas provoca un bello sonido? Música azul del mar. Su música era eso. Echar todo su silencio a la orilla. Solo en la orilla puedes oírla. ¿Y cómo algo tan inmenso y profundo puede estar hablándote a ti solo? Nos traspasan esas melodías antes de perderse para siempre en el espacio, nos atraviesan dejándonos limpios. Entonces me digo. Hasta que no estés del todo vacío, hasta que de tus ojos no salga la luz que recibes, hasta que tus palabras enfermas sanen. Sonidos del mar en los límites del mar, en las orillas, en los acantilados, donde el mismo, para ser, se golpea, donde las aguas se revuelven hasta sacar del fondo esta mirada perdida en el mundo. También lo poco que dices lo dices desde tus límites buscando en las distancias aves y hombres. ¿No soplabas tu aire en tus manos ahuecadas para sacar sonidos profundos? ¿Sonidos para la celebración mas que de aviso, tu sonido, tu dispersión? Hasta que no estés vacío del todo no podrás darte la vuelta y volver a tu lugar de origen. Ya no te harán falta las palabras con las que se mendiga o se ofrece. Y sin embargo eran avisos, aire irrumpiendo en los huecos, saliendo y entrando de extraños espacios. Aire buscando a la sumergida, o agua buscando sus ojos. Pero no quería enfrentarme al mar como lo hace un pescador, o un hombre de fe, o un viajero del agua. Otra vez en las hierbas altas que se mecen donde no veo mas que pastores tomando una leche oscura en la noche. Viajeros del agua que atraviesan su propio silencio de arena. Solo tienen ese para llenar sus cajas vacías, arena y luz. Pero no quería enfrentarme al mar, a esa desposesión de las palabras, a esa especie de orfandad y silencio que se rompe solopara volver a ser silencio. ¿No carecía todo esto de música y era más bien un sonido azul en el aire? Llegaban estos sonidos de agua a mis pies, como invitándome a caminar por lo difícil, por los límites donde va dejando regalos muertos. No cojas nada del mar, era esto lo que oía. No cojas estrellas muertas. Y este espacio azul te obligaba a estar solo. ¿Es por eso que comencé a hablar en una lengua extraña?

(Saudade)










12/11/17

Efecto Venturi I


15 de noviembre



Lucidez silenciosa del frío. Quietud del mundo, y amantes dormidos sobre la lana [Habría que entrar en el sueño de un animal que ha visto demasiados hombres tras los árboles para saber algo más de ellos] Flechas negras de aire frío, hielo adherido a las ramas, a las cuerdas. Camino endurecido, aliento de la tierra. El poema se vive al otro lado y se escribe a este, en un gran cristal. Al fin la curva de un sueño. Llevo trazándola toda la vida. Aprieto con miedo. Cuelgan cables en las ramas. Hijos de puta. El calor da frío, el frío sueño. Lo laminar del sol se hiela. El poema es la grieta misma. Entro en el mar. Hierba en vez de pelo. Ecuánime flor de la muerte que sale de la mano.



(Laminar)







  







Hierba saliendo del cristal. Aliento azul, inversión de sentimientos. Esas montañas son mías. Brumas del insomne, para que nadie se sienta plenamente sólo. En ello te pierdes. Bajo este manto de hojas víbora azul renuente. Silba en la enfermedad de la luz. La ama y quema, [sólo] la sombra del palo apunta a otro y este al mar. Tout est claire. Los días a los que regreso. Con las vértebras no se juega. Un trampolín, y la duda es si lo roto sirve para ser. [siempre] hay culebras bajo la triza de sarmientos. Aunque se las oigas a los otros, y como arbusto la retama, sin fruto. Zonas iluminadas, el poema es un muelle de silencio, la vida se amortigua.



(Profesión de fe)

6/11/17

Efecto Venturi


“La meta es el origen”

Karl Kraus



Vi el paisaje sobre su columna arqueada. El gran animal que durmió sobre él y lo aplastó. El abismo negro es un canal de luz. El sol reduce el amor a luz, la concentra y quema la hoja de papel. Estrella negra, el pájaro se lleva la rama hacia el sol. Los zapatos son ángeles. Soy la nieve, no sé cuánto duraré –el párpado se lo cose el ángel del miedo- Nunca es feliz. “En una carta escribí [“Cuanto se necesita la lluvia”] en todas las cartas lo escribí” El perro le ladra al sol [Grito solar] Déjà vu. En una palabra asumida, una dentro de otra, en una corteza de luz que se rompe cada noche. Separado de otro por álamos. La ducha es la lluvia del inválido. -Que no queme- Las casetas azules recogemos, y la noche con su escalera azul. El amor es feo. Ninguna nube. Entra y no sabe salir. El poema lo bosqueja. Todos estos álamos dorados caen de frente. Uno hacia atrás. Se clavan días aquí. Para que un poema se trence a algo. Al entrar en la pista forestal miedo. Hojarasca que el tren levanta. El poema que se cruza con la vida. Árida carretera, el poema es tuyo. No te vi en las llamas. Es acmé en la grieta humana. Cose con lenguaje el rasgado cielo. [El pan en el agua, menos la impureza de la cizaña.


(Déjà vu)





28/9/17

JARAIZ VI, en construcción


Entrando en el sol
no me quemo,
y en la muerte
no muero.
Toda la luz
es un hilo negro
en la oscuridad,
el rostro lo nota.
Cuando salgo
del sol
y de la muerte,
por una puerta azul
la veo.



(…)






Su luz va
de abajo a arriba.
En el espejo el sol
es un membrillo rojo.
Cada estrella
echa una flor.
No puedo hablar
con todos a la vez.
Mi Asthma es azul.
Dios es de cristal.
El regalo crece
en el Soleil negro.
Alguien te oye,
se da la vuelta
y se pinta
en la espalda
el paisaje que ve,
al animal que
se lo come.

Y se lo pinta un ángel.



(…)








Me vuelvo azul
en la noche.
Si la cortas,
si haces un gran
corte en ti,
tu también.
El frío de la sombra azul
sale de ti,
como cebo
a la alegría.

Espacio del que viene
el ángel
no llega.
Queríamos mirar
directamente la cesura
en Gorges du Verdon.
El lugar por el que podría
entrar el ángel
en el mundo.
En el barro la luz,
el viento, tu.
Sonnenuntergang.
Si no dijera más que eso,
todo el mundo entendería
a que me refiero. Al sol
“Es kumis después
de evaporada la leche”
Que más da, -que importa
saber lo que es kumis-
¿Nata?

Un pájaro enfermo,

El gas de la nada.

Tus alas son ya muy grandes.
No las puedes mover.



(Kumis)













Pero si pesaban
en el mundo,
posadas o caídas,
quietas en el suelo,
con su gravidez
o su leve peso,
al menos su aura negra,
un poco,
lo suficiente
para no pesar tanto
en ellos.



(…)








Se ha despertado
para los galgos
mi frío loco.
Tiro una rosa
al agua.
Como novias
ahorcadas
en la niebla.

Alguien empujado
por la ira.
Es una mujer de aire.

Apaga mi sol
de noche.

Álamo negro,
cangrejos de hospital
en el tubo.
El negro
de los cisnes
del fin del mundo.



(…)















Me parecía al agua.
Su hijo me mira.
No le veo.
El silencio es un mar.
Siempre me alejo.
Un pájaro vuelve.
Yo la muerte
soy la playa.



(El mar)

18/9/17

JARAIZ V (ALEACIONES)


El cardo bajo el cielo es como yo, y yo no soy como yo. Sólo puedo estrujar el sol de noche.  Latigazos en el suelo. El latinajo abre la tierra como nunca se abrió. Estoy en una silla [como] perdido en el mundo. Nadie está perdido en el mundo. Caracol vacío ¿sabes? del revés ¿Dónde es allí? Cura el limaco  hasta pegar líneas. Ha escrito muy despacio su yo. El poema blando  cruje al pisarlo. pero el poema limpio es paloma huesuda, negra por fuera, dada la vuelta como un guante, y el poema cada vez más limpio y sucio en el chorro. –Me pegué al muro, tenía miedo y me pegué al blanco. Había un charco de mi, una nube de mi, y un aro muy caliente en el aire. ¿Cómo era pasar la mano por la aro? Todo ausente en el aro redondo para hablar, y la sombra del aro ovalada, desierta como signo bladeado, o una ascensión de ovejas- Cambio la vérité por la verdad, el sol por el soleil. Que mal se refleja la ira en la ira, o los chopos que se queman en los enfermos. Todos los sombrajos hechos para salvar el día, enramadas de odio y trabar así la luz a la muerte. Enramar para no ser uno en otro. Mira el palo, es más largo en la luz.



(Stock und Prügel)










El sol cortado en dos en la leche de la noche. La barrera de cañas contra el aire. En un poema es imposible soñar, está avivado, raviver la pista falsa que da la vida. Ahora la fotografía debería deshacer esta imagen o conjunto de imágenes. Ciegos en el cenit nosotros a tientas entre árboles y muros blancos. El amor es amarillo. Orina azul en el polvo de la muerte en las zarzas de las ciudades. Era lo que me comprometía con ellos. Incendiado el amen, la palabra que resume el mundo, se cierra una puerta frente al mar. Un marco de puerta para el viento negro. Rodeas la puerta, todo está abierto. El ruido de la puerta me aparta del poema. ¿Verán la puerta? Lo perros entran en el solárium. Nadie duerme en un poema/ Dale un beso a la nada/ El tiempo da vueltas alrededor de la muerta/ Un ojo detrás de mi/ Nunca podré ver ese ojo/ Se cierra como una noche en otra/ Palomas posadas en el mar/ Entro con miedo en una luz negra/Estrujo la maldad, la bola de yeso negro llena de polvo/ Encaro esta cuesta que sube al sol/ Se ve todo en el pozo/ Celentéreos o aguasmalas/ Ácido de noches espesas en el fango de las campanas/ Ese árbol no vale para esto, lo chupo con su otoño/Debajo de la luz me quema la mano/ Justo en la línea de todos los ángulos dientes de león/ Se plisan las líneas de vida en la noche.



(Radiaciones)














Ese no saber
es otra luz.
Lo muerto vive.
Está oscuro.
Rosée de suero.
Y el serum del ángel
es otra luz azul
al entrar en el cuerpo
por un riel frío
y otro caliente.
Agraz se quema
el sol en la nieve.
Sale de ella
el hueso azul
de una rosa seca.

El poema vuelve
en el eco.
Está oscuro.



(Vado)


19/8/17

JARAIZ IV (Aleaciones)








El sol cortado en dos en la leche de la noche. La barrera de cañas contra el aire. En un poema es imposible soñar, está avivado, raviver la pista falsa que da la vida. Ahora la fotografía debería deshacer esta imagen o conjunto de imágenes. Ciegos en el cenit nosotros a tientas entre árboles y muros blancos. El amor es amarillo. Orina azul en el polvo de la muerte en las zarzas de las ciudades. Era lo que me comprometía con ellos. Incendiado el amen, la palabra que resume el mundo, se cierra una puerta frente al mar. Un marco de puerta para el viento negro. Rodeas la puerta, todo está abierto. El ruido de la puerta me aparta del poema. ¿Verán la puerta? Lo perros entran en el solárium. Nadie duerme en un poema/ Dale un beso a la nada/ El tiempo da vueltas alrededor de la muerta/ Un ojo detrás de mi/ Nunca podré ver ese ojo/ Se cierra como una noche en otra/ Palomas posadas en el mar/ Entro con miedo en una luz negra/Estrujo la maldad, la bola de yeso negro llena de polvo/ Encaro esta cuesta que sube al sol/ Se ve todo en el pozo/ Celentéreos o aguasmalas/ Ácido de noches espesas en el fango de las campanas/ Ese árbol no vale para esto, lo chupo con su otoño/Debajo de la luz me quema la mano/ Justo en la línea de todos los ángulos dientes de león/ Se plisan las líneas de vida en la noche.




(Radiaciones)